Nuria, de tealamente.com, en el desierto de Erg Chegaga

¿Hay algún sitio al que no sabes por qué, pero siempre has querido ir? Eso me pasaba a mí con Marruecos. Tenía tantas ganas que al final me fui sola a descubrirlo en 2012. Y desde entonces no he parado de volver. Me declaro una apasionada del desierto, de su luz al atardecer y de su apacible silencio.

En mi vida 2.0, soy profe de yoga. Llegué a la práctica en un periodo bastante chungo en mi vida y simplemente, me enamoré. En la primera clase. Venía de estudiar quiromasaje, de haber pasado por una operación de menisco y de llevar años nadando. Y os aseguro que dos meses de yoga hicieron más por mí que años de piscina y fisio. Tengo la rodilla al 100% y no he vuelto a tener una contractura en la espalda. Mi premisa es que sólo tenemos un cuerpo y debemos cuidarlo y aprender a relacionarnos con él. Lo llevo a cabo a través del ejercicio físico, de la nutrición y… de la mente.

Mi otra gran pasión es el coaching. Bajo mi punto de vista, es la mejor y más efectiva herramienta de autoconocimiento: apunta a tus sueños, a tus emociones y a tus creencias y las envuelve de consciencia, con el fin de liberar tu potencial. El coaching te da las herramientas para quitarte las cargas que casi todos llevamos (que a menudo, ni siquiera son nuestras) y facilitarte llegar tan lejos como tú quieras.

Esto es lo que te propongo: que vivas una aventura única, que desafíes tus creencias, que experimentes nuevas sensaciones y que te conozcas más y mejor. Porque eres la persona más importante de tu vida, date este regalo.

Omar, en el desierto, su hogar

Soy un grano de arena que la tormenta ha llevado hasta la ciudad, pues soy el último miembro de la familia que ha nacido bajo la tienda nómada.

Hoy en día, cuando acompaño a los viajeros a través del desierto de mi infancia, la nostalgia da paso a la alegría de compartir.

A la pregunta de qué me gusta del desierto, a veces no sé muy bien que responder… no sé como expresar lo que me transmite. Es un sentimiento tan amplio y fuerte, que a veces resulta imposible abarcarlo con palabras. 

 Lo que me gusta del desierto, es lo que el propio desierto me hace sentir.  El desierto se vive y no se puede contar.